Contra la comida chatarra

El término “comida chatarra” fue acuñado en 1972 por estudiosos del Centro de Ciencias de Interés Público, quienes buscaban concientizar a la población sobre aquellos productos con excesivo valor calórico y bajo aporte nutricional. Para los fabricantes, no obstante, producir este tipo de comidas tiene gran atractivo, ya que suelen ser baratas y de fácil elaboración, y generan grandes ingresos.

Resulta de suma urgencia realizar para la población una intervención social y educativa para eliminar gradualmente la “comida chatarra”, comenzando con las golosinas que son los productos con más fama en los quioscos escolares. Además de regular las bodegas ubicadas en las inmediaciones de los colegios, lo ideal sería reemplazar en su totalidad los productos chatarra que se expenden en estos comercios por los denominados “dulces nutritivos” y que explicaré a continuación.

De manera personal, tuve la oportunidad de desarrollar durante un curso de gestión empresarial la propuesta de emplear elementos nutritivos como el cultivo andino cañihua o la sangre de pollo en elaboraciones dulces, con gran contenido nutritivo: trufas elaboradas en base a polvo de cañihua y mousse de sangre de pollo. Esta última posee dentro de su preparación el característico hervor de la sangrecita, así que su consumo es inexcusablemente adecuado y salubre.

Debido a la sobrepromoción tanto de golosinas, altas en azúcares, como de la comida rápida alta en grasa (esta última propia de una alienación histórica), este tipo de comida se ha convertido en una falaz alternativa alimentaria y muchas veces en el factor principal de compra para la alimentación cuando nos encontramos fuera de casa y pensamos en acudir a un restaurante.

Es imperante iniciar una deconstrucción consciente de la “comida chatarra” y contrarrestar el bombardeo de publicidad masiva, debido a que circunstancialmente podemos consumirlas, inclusive encontrándonos conscientes de esta mala práctica alimentaria como advierten destacados nutricionistas, entre ellos mis padres: mi madre, Patricia Vega, quien es catedrática de la Facultad de Medicina de San Marcos y mi padre, Manuel Allain, quien además de ser un gran nutricionista es comunicador, con apariciones constantes y notorias en radio. A ambos saludo con mucho fervor y amor.

Autor

Raúl Allain
Raúl Allain
Escritor, poeta, editor y sociólogo peruano (Lima, 1989). Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fundador del Grupo Suicidas y editor de Suicidas Sub 21. Ha sido incluido en antologías como Antología décimo aniversario de Lord Byron Ediciones (Liber Factory - Lord Byron Ediciones, Madrid, 2013), Veinte poetas: muestra de poesía contemporánea (I.F.D. Editor; Lima, 2010), Poesía y narrativa hispanoamericana actual (Visión Libros - Lord Byron Ediciones, Madrid, 2010), Abofeteando a un cadáver (Bizarro Ediciones - Centro Cultural de España, 2007), entre otras. Además ha publicado poemas, cuentos, artículos o ensayos en diversos medios literarios. Actualmente preside el Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y dirige el sello independiente Río Negro. Ha publicado Poéticas (edición del autor; Lima, 2010), Poiesis hispanoamericana: selección de poesía contemporánea (Río Negro, 2012), Eros & Tánatos: poesía y arte contemporáneos (Río Negro, 2012), entre otras antologías, ¡Yo no hice nada!: Sobre la idiosincrasia peruana (Amantes del País Ediciones, Lima, 2013), ¡Palaciego In Memoriam!: Selección de textos de Humberto Pinedo (JustFiction Edition, Letonia, Unión Europea, 2018), así como el ensayo La cientificidad del consciente (Editorial Emooby, 2011). Columnista de Ssociólogos.
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